martes, 29 de mayo de 2012

Saberes

Por Augusto Costanza.

Una de las calamidades del ser humano occidental u hombre moderno es creer que o bien sabemos o bien debemos saber todo.
¿Qué es "saber" en nuestra cultura?
Es ser eruditos en algo o tener un mapa conceptual claro de temas relevantes para nuestro vivir cotidiano.
¿Puede ser que "el saber" estructure y nos limite en nuestro "descubrir"?
Entiendo que si, ya que al creer que "sabemos algo" quedamos estancados en ello. Esto ya lo sabemos decimos. Y pasamos página. Pero si creyéramos por un momento que los saberes no son más que "verdades relativas" que cambian con el tiempo, que cambian en distintas culturas y que cambia si cambiamos la época o lugar, se confirmaría la relatividad de lo que creemos "realidad en un momento dado."
Y esto, sin dejar de analizar que al creer que "ya sabemos algo", arrojamos al vacío y desperdiciamos un modo de conocimiento del mundo que complementa "la razón y lógica"; me refiero a la intuición.
Ese saber sin saber como lo sé deja de tener sentido cuando doy por hecho que el mapa conceptual es rígido y ya "todo lo sé".
Y si volvemos al mapa socrática: "solo sé que no se nada".
Y volver a empezar, volver a aprender.
Las creencias arraigadas tan subconscientemente incluso en hombres de sólida formación filosófica, psicoanalítica, política, verdaderos pensadores, decía que las creencias arraigadas de la educación recibida en los primeros 18 años de vida va marcando a fuego lento y moldeando mentalidades que por lo general comparten los siguientes efectos posmodernos:
a) la creatividad se ve disminuída
b) la tradición da un orden que es mejor no modificar
c) se cree que ya "todo está dicho y nada queda por decir"
e) las profesiones están "habladas", es decir "creadas y moldeadas" sin dejar espacio para nada nuevo
f) el ser humano es como se dice que es, la ciencia ya lo define como un ser naturalmente "racional"
Y la lista sigue...
Que desafío sería poder abandonar toda esta mierda que acopiamos del entorno y animarnos a "resetear las creencias y tradiciones" para empezar a ser seres humanos auténticos.

Nada más difícil.

jueves, 26 de abril de 2012

Espacio propio

  Por Augusto Costanza.-
Es ese espacio que compartimos con nosotros mismos, ese espacio no contaminado por "la mirada" del otro -que dice que "es lo que se debe hacer"- sinó donde el hacer está liberado de la cadena del pensamiento ajeno, exceptuando a aquellos que les permitimos entrar -a veces- porque se han ganado un lugar por su singular modo de ser en el mundo con nosotros.

Coherencia y respeto.-
El pensamiento ajeno genera cadenas? Si no fuera así basta mirar cuando la opinión del otro se desenlaza y cae sobre nosotros. Si esa persona es respetada por nosotros, su opinión generará una respuesta inmediata, un alinearse o una ruptura con su postura por lo lejana. La segunda decisión es siempre difícil. Solemos estudiar a fondo el porque no nos alineamos con esa opinión si es relevanta y si, como ya dijimos, emana de un Ser que uno mínimamente respeta.

Coherencia y afecto.-
Si la persona que dice lo que dice más que respetada por su coherencia de ideas es querida como Ser tampoco es fácil no alinearse. El afecto y la emoción nos dice que la persona dice aquello con buena intención, registramos que en su decir no hay un desear y un querer que nos genere malestar, más allá del malestar de aceptar una opinión que no compartimos.

Incoherencia y lejanía.-
Si la idea emana de un alguien al que en el decurso del conocer le hemos perdido todo atisbo de ánimo de compartir causas, ideas, oficinas, etc, entonces su opinión nos chocará o le seremos totalmente indiferentes, según nuestro estado de ánimo.

Conclusiones provisorias.-
Entonces desechamos lo desechable, ahuyentamos las ideas ajenas que solo son piedras en el camino y miramos hacia adelante "escuchándonos a nosotros mismos" y a aquellos que con los años se han ganado "un espacio" dentro de "nuestro espacio" que los hace "respetables".

domingo, 25 de diciembre de 2011

Natividad y nada

                                                Por Augusto Costanza.

En el festejo de fechas pocas veces se refrena el pensar en el buscar que es lo que se festeja. Sin ahondar en ello, es bueno ver que el humano ancla su atención, su pensar más directo y próximo, a compromisos que desconoce el origen, el inicio. Y al anclar el compromiso de su más cercano hacer y de su ir y venir cotidiano a festejos de eventos que desconoce su inicio, o bien comparte una tradición vacía de contenido para él, o bien se convierte en una ovejita más que se aplana -aplanando sus posibilidades de ser- y se allana a lo que "el todo social" impone.
Por ello aplaudo el conocer que es lo que se festeja al festejar un algo. Y si tu unirte al todo es parte del cambalache cotidiano, de vidas atrapadas por "la mirada del otro condicionante", de hacer en un actuar un sentir no sentido, solo cabe la reflexión y sentencia: "no pierdas el tiempo en cosas que no te interesan, que no te edifican, que no compartes. La vida es demasiado corta para tirarla en compromisos no compartidos ni entendidos".
Ahora, si tu festejar es "a conciencia", pues, disfruta esos momentos en ese comprender claro y decidido que lleva a poner tu atención en el festejo, la reunión, los llamados telefónicos y felicitaciones.
Y mientras, seguir comiendo nueces y brindando en "la nada" que es la vida del hombre posmoderno. Esa vida vacía que se alimenta con el consumismo y "la publicidad" que oscurece hasta lo más claro, "la avidez de novedades" que nunca se termina y la mirada del otro que aprueba o desaprueba.
He ahí seres siglo 21.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Senderos de bosque, caminos de búsqueda

Por Augusto Costanza.-
Encontrar el timing que equilibre la vida cotidiana con el camino de crecimiento personal.
Decía Don Ernesto Sábato que ya no buscaba a los eruditos que podían relatarle sucesos pasados o descripciones del mundo, ahora (ya grande) le interesaba la búsqueda de las personas que le podían responder acerca de la vida y de la muerte, que tenían un conocimiento más amplio que el enciclopédico y cuyas certezas estaban cimentadas en la experiencia personal, no en las creencias impartidas por otros y asimiladas vía tradición.
Trascender las visiones masificadas de la realidad es romper el reflejo del espejo del consenso o interpretación colectiva.
¿Acaso la descripción que vos tenés del mundo semeja la de los otros?
Será mejor tener una descripción del mundo o no tenerla?
Estar abiertos al "poder ser" existencialista, el ser es posibilidad abierta al pathos (la pasión) por la escucha, no de otros solamente...
Sin apertura y con descripción (del mundo) cerrada y dogmática, una vez interpretada somos "arrojados" a ella y absorbidos, perdiendo el brillo propio de la singularidad.
Sin descripción masificada o sin interpretación colectiva, el camino es romper maleza en terreno inexplorado.
La búsqueda es el norte, porque no hay camino.
Solo búsqueda de la libertad del Ser, no de la acumulación de bienes y servicios.

martes, 20 de diciembre de 2011

El exterior es reflejo del interior

No hay motivos. No hay nada en que fundarse. Pero de todos modos, el ser humano juzga.
Aquello que vemos tan malo en los otros no está en los otros. Está en uno, en nosotros.
Proyectamos en el afuera lo que nos pasa.
Es cuestión de empezar a analizar que nos está pasando cuando vemos tan oscuro el exterior y la culpa siempre está afuera. También pasa en su faz positiva. Si ves en la gente a buena gente, y si todos son luminosos, la mecánica es la misma.
Esa es la opinión que tenemos de nosotros, que vos tenés de vos.

Inconscientemente.

Somos una nada que nos vamos eligiendo.
Sartre.-